¿Qué es la toxicidad del oxígeno?
El oxígeno es un elemento vital que necesitamos para respirar. Pero demasiado oxígeno puede ser perjudicial. Nuestro cuerpo está adaptado a una determinada presión de oxígeno en el aire, que es de unos 0,21 bares. Si inhalamos más oxígeno de lo normal, aumenta la presión de oxígeno en la sangre. Esto puede provocar una sobreproducción de radicales libres que atacan y oxidan nuestras células.
Existen dos tipos de toxicidad del oxígeno, según la parte del cuerpo afectada:
- Toxicidad central del oxígeno: afecta al sistema nervioso central (SNC), es decir, al cerebro y a la médula espinal. Puede provocar convulsiones, pérdida de conciencia, cambios de personalidad y daños cerebrales.
- Toxicidad pulmonar del oxígeno: Afecta a los pulmones y a las vías respiratorias. Puede provocar inflamación de los alvéolos, edema pulmonar, deterioro de la función pulmonar y enfermedad pulmonar crónica.
¿Cómo se produce la toxicidad del oxígeno?
La toxicidad del oxígeno está causada por la sobreexposición a una presión de oxígeno elevada. Esto puede ocurrir de varias maneras:
- Durante la ventilación con oxígeno puro o un alto porcentaje de oxígeno. Esto puede ser necesario para pacientes con dificultad respiratoria grave o bebés prematuros.
- Con oxigenación hiperbárica (OHB). Se trata de una forma de terapia en la que se trata a los pacientes con oxígeno puro en una cámara presurizada. Se utiliza para determinadas enfermedades como la intoxicación por monóxido de carbono o los trastornos de cicatrización de heridas.
- Al bucear con aire comprimido o mezclas de aire enriquecido (Nitrox). La presión del oxígeno aumenta con la profundidad. Cuanto más profundo se bucea, mayor es la presión de oxígeno.
La probabilidad y la gravedad de la toxicidad del oxígeno dependen de varios factores:
- El nivel de presión de oxígeno
- La duración de la exposición
- La sensibilidad individual
- La actividad física
- La temperatura ambiente
¿Qué síntomas provoca la toxicidad del oxígeno?
Los síntomas de la toxicidad por oxígeno pueden variar en función del tipo y la gravedad. Algunos síntomas pueden servir como señales de advertencia, mientras que otros pueden aparecer repentinamente y sin previo aviso.
Los síntomas de la toxicidad central por oxígeno son
- Visión de túnel
- zumbidos en los oídos
- náuseas
- mareo
- vómitos
- Cambios de personalidad
- agitación
- ansiedad
- confusión
- convulsiones
- Pérdida del conocimiento
Los síntomas de toxicidad pulmonar por oxígeno son
- tos
- dificultad para respirar
- Dolor torácico
- Esputo sanguinolento
- fiebre
La exposición prolongada a una presión de oxígeno elevada también puede dañar los ojos y provocar lesiones en la retina.
¿Cómo puede evitarse o tratarse la toxicidad del oxígeno?
La mejor forma de evitar la toxicidad del oxígeno es mantener la presión de oxígeno lo más baja posible. Esto significa inhalar sólo la cantidad de oxígeno necesaria y limitar la duración de la exposición.
Cuando se ventila con oxígeno, debe comprobarse regularmente la presión de oxígeno en la sangre. El nivel de oxígeno debe ajustarse para que sea suficiente pero no demasiado alto. La ventilación debe interrumpirse lo antes posible una vez que el paciente se haya recuperado.
En el caso de la oxigenación hiperbárica, el tratamiento debe realizarse según un protocolo establecido. La cámara presurizada debe funcionar con pausas y respiraciones de aire. El tratamiento sólo debe prolongarse el tiempo necesario.
Cuando se bucea con aire comprimido o nitrox, deben respetarse la profundidad máxima de inmersión y el tiempo de inmersión. Debe seguir las tablas u ordenadores que muestran la presión de oxígeno y la carga del SNC permitidas. También debe hacer descansos suficientes en la superficie y no realizar esfuerzos excesivos.
Si nota síntomas de toxicidad de oxígeno, debe actuar inmediatamente. Durante la ventilación o la OHB, reduzca la cantidad de oxígeno o interrumpa el tratamiento. Cuando bucee, salga a la superficie lentamente y deténgase si es necesario. También debe consultar a un médico para descartar posibles complicaciones.