Pancreatitis (inflamación del páncreas)
La pancreatitis es una inflamación aguda o crónica del páncreas causada por la activación prematura de las enzimas digestivas de la propia glándula. Esto hace que el páncreas se digiera a sí mismo y dañe otros órganos en el proceso. La pancreatitis puede poner en peligro la vida del animal y requiere tratamiento veterinario inmediato.
Síntomas
Los síntomas de la pancreatitis pueden variar en función de la gravedad y la progresión. Los signos más comunes son
- Pérdida de apetito
- vómitos
- diarrea
- dolor abdominal
- fiebre
- Debilidad
- deshidratación
- Ictericia
Causas
A menudo se desconoce la causa exacta de la pancreatitis, pero existen algunos factores que pueden aumentar el riesgo, como por ejemplo
- Dieta rica en grasas
- Obesidad
- Traumatismos abdominales
- Infecciones
- Medicación (por ejemplo, cortisona o antibióticos)
- Trastornos hormonales (por ejemplo, síndrome de Cushing o diabetes mellitus)
Diagnóstico
El diagnóstico de la pancreatitis se basa en la historia clínica del paciente, el examen clínico y diversos análisis de sangre que miden los niveles de enzimas específicas (lipasa y amilasa) o biomarcadores (cPLI o fPLI). Una ecografía también puede ayudar a evaluar el páncreas y otros órganos.
Tratamiento
El tratamiento de la pancreatitis tiene como objetivo reducir la inflamación, aliviar el dolor y estabilizar el equilibrio de líquidos y electrolitos. Esto incluye
- infusiones de líquidos
- analgésicos
- Antibióticos (para la infección bacteriana)
- Antieméticos (contra los vómitos)
- Protectores estomacales
- Ayuno (de 24 a 48 horas)
- Dieta especial (baja en grasas, fácil de digerir, enriquecida con vitaminas y minerales)
La duración del tratamiento depende del estado del perro, pero puede durar de varios días a semanas. En casos graves, puede ser necesaria la cirugía para extirpar el tejido necrótico o para tratar complicaciones como abscesos o pseudoquistes.
Pronóstico
El pronóstico de la pancreatitis depende de la gravedad de la enfermedad, la respuesta al tratamiento y la aparición de complicaciones. La pancreatitis aguda tiene mejor pronóstico que la pancreatitis crónica, que puede provocar daños irreversibles en el páncreas. Algunos perros pueden ser más propensos a sufrir nuevas inflamaciones tras una pancreatitis y necesitan seguir una dieta especial de por vida.
Insuficiencia pancreática exocrina (IPE)
La insuficiencia pancreática exocrina, o IPE, es una enfermedad crónica en la que el páncreas no produce suficientes enzimas digestivas para descomponer los alimentos en el intestino. Esto provoca una absorción inadecuada de nutrientes, pérdida de peso, diarrea y distensión abdominal. La EPI no tiene cura, pero con un tratamiento adecuado puede mejorar la calidad de vida del perro.
Síntomas
Los síntomas de la EPI pueden variar en función de la gravedad y la duración de la enfermedad. Los signos más comunes incluyen
- Pérdida de peso a pesar de tener buen apetito
- Grandes comilonas (polifagia)
- Mucha sed (polidipsia)
- Grandes cantidades de orina (poliuria)
- Diarrea grasa y maloliente
- Flatulencias
- Ruidos abdominales
- Pérdida de pelo
- Debilidad
- Anemia
Causas
La causa más común de la EPI es la atrofia idiopática del páncreas, que se da principalmente en ciertas razas como los pastores alemanes, los Collies y los Chow Chows. Esto provoca una pérdida de las células que producen las enzimas digestivas, sin que se conozca una causa clara. Otras posibles causas de EPI son
- Pancreatitis crónica
- Malformaciones congénitas del páncreas
- Tumores de páncreas
- Infecciones del páncreas
Diagnóstico
El diagnóstico de una EPI se basa en el historial médico del paciente, el examen clínico y un análisis de sangre especial que mide el nivel de inmunorreactividad similar a la tripsina (TLI). Un nivel bajo de TLI indica un EPI. Otros análisis de sangre también pueden ayudar a determinar los niveles de vitamina B12, folato y cobalamina, que suelen estar alterados en el EPI. Un examen fecal también puede ser útil para descartar otras causas de diarrea.
Tratamiento
El tratamiento de una IPE consiste en sustituir las enzimas digestivas que faltan por preparados especiales que se añaden al pienso. Estos preparados suelen contener polvo pancreático de cerdo o vacuno, que contiene amilasa, lipasa y proteasa. La dosis debe ajustarse individualmente, en función de cómo responda el perro a la terapia. Además de los preparados enzimáticos, también puede ser necesario dar al perro suplementos alimenticios adicionales, tales como
- Vitamina B12 (para la deficiencia de cobalamina)
- Ácido fólico (para la deficiencia de ácido fólico)
- Antibióticos (para el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado)
- Probióticos (para mejorar la flora intestinal)
La dieta del perro también desempeña un papel importante en el tratamiento de la EPI. La comida debe ser de alta calidad, fácil de digerir y baja en grasas. El perro debe ser alimentado en varias comidas pequeñas a lo largo del día.
Pronóstico
El pronóstico de una IPE depende de la gravedad de la enfermedad, la respuesta al tratamiento y la aparición de complicaciones. La EPI no es curable, pero con una terapia de por vida el perro puede llevar una vida normal. Sin embargo, algunos perros pueden ser más susceptibles a infecciones u otras enfermedades.