Nafcillin

Una representación de Nafcillin

La nafcilina es un antibiótico utilizado para tratar infecciones bacterianas en humanos. Pero, ¿puedes dársela también a tu perro cuando está enfermo? En este artículo, aprenderás todo lo que necesitas saber sobre la nafcilina en perros.

¿Qué es la nafcilina?

La nafcilina es un derivado de la penicilina que pertenece a los antibióticos betalactámicos. Actúa destruyendo la pared celular de las bacterias y, por tanto, matándolas. La nafcilina es especialmente eficaz contra los estafilococos, que suelen causar infecciones cutáneas, óseas y articulares.

¿Es segura la nafcilina para los perros?

La nafcilina no está autorizada para perros y sólo debe utilizarse bajo estricta supervisión veterinaria. Esto se debe a que la nafcilina puede tener algunos efectos secundarios graves, como

  • Reacciones alérgicas, que pueden provocar erupciones cutáneas, picor, hinchazón o dificultad para respirar.
  • Molestias gastrointestinales, como náuseas, vómitos o diarrea.
  • Daños hepáticos o renales, que pueden provocar ictericia, orina oscura o elevación de las enzimas hepáticas.
  • Alteraciones del hemograma, como anemia, trombocitopenia o neutropenia.
  • Interacciones con otros medicamentos, como anticoagulantes, probenecid o metotrexato.

¿Cómo se dosifica la nafcilina en perros?

La dosis de nafcilina en perros depende del tipo y la gravedad de la infección. La dosis habitual es de entre 10 y 40 mg por kilogramo de peso corporal cada 4 a 6 horas. La nafcilina suele administrarse en forma de inyección, pero también puede tomarse por vía oral. La duración del tratamiento varía en función del patógeno y de la respuesta al antibiótico.

¿Qué hay que tener en cuenta al administrar Nafcilina a un perro?

Cuando administre Nafcillin a su perro, debe tener en cuenta algunas cosas para garantizar la seguridad y la eficacia:

  • Sigue al pie de la letra las instrucciones de tu veterinario en cuanto a dosis, frecuencia y duración del tratamiento.
  • Informe a su veterinario de cualquier otro medicamento o suplemento que esté tomando su perro.
  • Vigile a su perro para detectar posibles efectos secundarios o signos de empeoramiento de la infección.
  • Lleve a su perro a revisiones periódicas y análisis de sangre para comprobar la función hepática y renal.
  • No interrumpa bruscamente el tratamiento sin consultar al veterinario.

Los autores parten de la base de que debe consultarse a un veterinario si un animal está enfermo y de que la medicación sólo debe tomarse tras consultar a un médico o farmacéutico. Sólo un examen individual puede conducir a un diagnóstico y a una decisión terapéutica.

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